En México, el calendario festivo de inicio de año tiene un cierre muy particular, el 2 de febrero, Día de la Virgen de la Candelaria, fecha en la que miles de familias se reúnen para compartir tamales y atole. Esta costumbre, profundamente arraigada en la vida cotidiana del país, está estrechamente ligada a la celebración del Día de Reyes y, en especial, a la tradición de la Rosca de Reyes y el llamado “monito”. Sin embargo, el origen de esta práctica va mucho más allá de una simple convivencia gastronómica y revela una compleja mezcla de religión, historia y cosmovisión indígena.
El Sabor de Sonora nos comparte interesante artículo

